El desarrollo en los niños

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El desarrollo integral

           Estimado papá entrenador, nuestro diálogo es muy serio. Por ello necesitamos confianza y ponernos de acuerdo en puntos vitales del enfoque humanístico, ético y moral de la práctica ajedrecística. Recuerde su eterno compromiso de mejorar constantemente la eficiencia del entorno en que su hijo intentará desarrollarse integralmente.

          Abundan las personas mayores que no han logrado desarrollar adecuadamente la
comunicación con sus semejantes. Por ello aceptan o descartan lo que se les dice en función de sus gustos, opiniones y aptitudes. Para ellos la crítica es ofensa y la autocrítica una ficción. Siendo así siempre están luchando contra fantasmas de agresiones que no existen, pero que sí llegan a materializar cuando se encuentran con alguien semejante que adopta una actitud recíproca, entonces ambos viven agrediéndose y creyéndose cada cual la victima porque, supuestamente, no fue él quien empezó.

          Sí la persone anterior es un organizador, promotor profesor, entrenador o papá del niño ajedrecista, entonces, a través de la competitividad, se tiende a promover la desunión entre los niños, bloqueando su natural inclinación hacia la comunicación noble y ausente de segundas intenciones.

         
Nadie tiene derecho a alentar hostilidades entre los niños ajedrecistas, y esto no debe ser permitido.

         
Ningún padre honesto puede desear un niño ganador en ajedrez que vea como rivales odiados a los demás de su nivel que en cualquier momento pueden derrotarlo. Debe
Evitarse que se manifieste el poco sentimiento de no desear lo mejor a los demás niños ajedrecistas, doliéndole el triunfo de éstos.

           El papá entrenador debe ser un promotor incansable del acercamiento y unidad entre los niños ajedrecistas. Además adoptará una
conducta transigente contra todo aquello que conspire para hacer que un niño ajedrecista sea enemigo de otro. Tal cosa, a todo alcance, no se debe permitir. Pudieran existir criterios opuestos, pero por medio del diálogo se resuelven. Desconfía siempre de quién no quiere dialogar; no es compañía aconsejable para un niño.

          Un medio útil para fomentar la unidad es la fiesta con formato de convivio donde los papás entrenadores dan el ejemplo de acercamiento humano para que sea seguido por sus hijos.

         
Sólo la claridad y difusión de conceptos éticos elevados hará desaparecer ciertas manchas en la gran luz de humanismo que encierra el ajedrez. Tú papá entrenador, eres la esperanza de que esto se logre. Comienza ya, en ti mismo si fuera necesario, y de no serlo vela porque nadie inocule la toxina de la inseguridad, la arrogancia y la agresividad en ningún niña ajedrecista, para que así pueda llegar más seguro y rápido a la maestría en el juego ciencia y, además, lograr una cultura mental de elevada eficacia en toda la vida; en fin una mayor calidad como ser humano.

Fuente: Ajedrez total
Director: Jorge Balam D.

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