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La herencia en los niños
Cada padre hereda de la sociedad las normas de la que contemplan sus compromisos para con los hijos. Teóricamente los padres formar equipo junto a la escuela y diversas instituciones sociales para garantizar las condiciones en el desarrollo integral de sus descendientes. Ocurre que ese equipo no siempre está integrado, y las deficiencias deben cubrirlas los papás, ampliando su participación en la formación de sus infantes. Cada ser humano al procrear debe incorporar nuevos y fuertes motivos para superar barreras en su desarrollo personal que antes de ser padre le habían sido imposible de transponer. Simplemente dicho: El compromiso fundamental de los padres con sus hijos es el de elevar su propia calidad humana. Planteamos que todo descuido, pereza o sacrificio permanente de la superación personal es, a fin de cuentas, un descuido irresponsable del deber paterno: Sólo pueden dar los que tienen o los que saben enseñar a otros el cómo traer desde dentro, desde su infinito potencial humano, aquello que es necesario tener.
Las angustias, los temores, la timidez y falta de espíritu emprendedor, así como el pesimismo y la falta de amor absoluto a la vida, nunca deben pasar de padres a hijo. Cuando nace un hijo han de nacer también los padres y arrojar todo el lastre de sus inadaptaciones, so pena de contaminar a su simiente, que por ley del universo viene puro y portador siempre de grandes esperanzas para el genero humano.
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